La energía de esta semana está regida por el arcano la Luna. Solemos basarnos en nuestras experiencias pasadas para proyectar nuestros miedos en el presente y en el futuro. De esta manera, interpretamos la realidad de un modo fantasmagórico.

En la imagen podemos ver un crustáceo que representa la consciencia, acorralado por un lobo y un perro. El lobo representa la manada, mientras que el perro logró separarse de ella, aliarse con el ser humano y vivir feliz. El perro nos conecta con la alegría, con la capacidad de disfrutar cada encuentro. Si tenés perros sabrás de lo que hablo. Ellos celebran cada vez que nos ven, así nos hayamos ido por 10 minutos.

Los miedos son miedos heredados (de la “manada”) que debemos superar para conectarnos con la actitud perro. Para ello primero tendremos que enfrentarlos para luego atravesarlos con plena conciencia, reconocer nuestra vulnerabilidad emocional en donde somos como niños asustados.
En nuestra cultura occidental la idea de vulnerabilidad equivale a debilidad, entonces tendemos a ocultarla, a huir de ella o a sentir desprecio cuando vemos a alguien siendo demasiado “emocional”. Brene Brown lo explica de manera sencilla: “La vulnerabilidad es la esencia de todas las emociones y sentimientos. Sentir significa ser vulnerable. Creer que la vulnerabilidad equivale a debilidad es creer que sentir equivale a debilidad. Anular nuestra vida emocional por temor a pagar un precio demasiado alto es alejarse de lo que, precisamente, da sentido y propósito a nuestra vida.”
Reconocer esto es el primer paso hacia la sanación. Así quizás logremos ser menos temerosos, más amorosos y considerados con nosotros mismos y con los otros. Vivir el presente y disfrutar cada encuentro es una bendición.
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