”Los dos días más importantes de tu vida, son el día que naces y el día que descubrís para qué” Mark Twain
 Crecemos dentro de una cultura en la que parecería que todo debiera resolverse a la velocidad de la luz. Ya desde pequeños nos preguntan ¿Qué vas a ser cuando seas grande? A los 17 o 18 años, cuando terminamos el secundario, se supone que ya deberíamos tener clarísima esa respuesta. Muchas veces anotarnos en la facultad o seguir un mandato familiar o estudiar algo porque “me va a dar plata” pareciera ser la salida más inmediata. Sin embargo, no siempre la vida es tan simple y menos cuando no ha habido un proceso de autoconocimiento desde pequeños.
Conocer nuestro propósito en la vida debería ser una materia obligatoria en el colegio. Es primordial conocer nuestros deseos, nuestras necesidades y sobre todo poder expresarlas si queremos ser felices en la vida.
En la actualidad existen muchas maneras de buscarnos. Escucharnos, escuchar nuestras emociones y nuestro cuerpo es una buena forma de encontrarnos. Tan importante como respetar nuestro timing personal, nuestro “huso horario”. Hace poco leía en Facebook un texto que decía que el tiempo vendrá, que por ejemplo “alguien se recibió a los 22, pero tuvo que esperar 5 años para encontrar un buen trabajo y hubo otro que se recibió a las 27 pero ya encontró un buen trabajo”. Y es cierto, lo peor que podemos hacer es compararnos con los otros, ya sean nuestros amigos o conocidos.
Cuando sientas que estás haciendo o estudiando algo que no te gusta, que querés dar un giro en tu profesión pero no sabés qué hacer o no te animás a dar el salto, mediante un análisis numerológico podemos acceder a un conocimiento de nuestro propósito en la vida, descubriremos el para qué estamos acá, cuál es nuestro deseo del alma. Ese descubrimiento te puede llevar a que tomes una decisión. Recordá que el poder está dentro tuyo. Usalo.
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