Haciendo un balance de este año 2017, al que le queda una semana de vida, reflexiono y caigo en la cuenta de que fue un año duro y triste en muchos aspectos tanto personales como sociales pero también fue un año de abrirme a nuevos conocimientos, a nuevas emociones, de bucear en lo profundo de mi ser y encontrar de todo, lo que me gusta y lo que no me gusta tanto.

Como la flor de loto, hoy tatuada en mi brazo, me metí en el lodo, ese que te invita a salir fortalecida y floreciente, ese barro que vale la pena y la alegría.

El abrirme a nuevos mundos fue lo que me impulsó a querer ayudarte a vos a que te conectes con tu divinidad, a que actives tu poder personal, a que vayas al encuentro con tu compromiso trascendental. Yo también lo estoy haciendo. Es duro? Sí. Está lleno de desafíos? Muchos. Después de todo, el crecimiento implica desafíos.

Esas reflexiones me llevaron a plantear un nuevo desafío para esta Divina Emperatriz que de a poquito está floreciendo. Para el 2018 me propongo hacer de Divina Emperatriz un espacio que te ayude a descubrir cuál es el proyecto que tiene el Universo para vos.  Para ello, contamos con nuestros guías que nos acompañan en este camino: los arcanos del Tarot, los números, el coaching. 

Y como creo en las sincronicidades, hace poquito me contactaron de la editorial Penguin Random House para invitarme a una charla de Sri Prem Baba. No pude asistir pero me enviaron este bello fragmento del libro “Propósito, el valor de ser quienes somos” para que lo comparta con ustedes. Y está tan en conexión con lo que quiero lograr con este proyecto Divina Emperatriz.

Desafíos del crecimiento

Fragmento del libro Propósito, el valor de ser quienes somos, de Sri Prem Baba. *

Al mismo tiempo en que cada alma trae consigo dones y talentos, que son sus virtudes y potenciales por desarrollarse, ella también trae desafíos que servirán para su crecimiento. Ciertos desafíos son parte del propio programa del alma y se encuentran impresos en el ADN, como las enfermedades genéticas y determinadas limitaciones físicas. Otros se generarán a partir de las elecciones que el alma haga en el transcurso de la reencarnación. Pero, independientemente de su naturaleza, los desafíos son herramientas de aprendizaje.

También comparo esos desafíos u obstáculos con paradas en el viaje del alma en evolución. El viaje es largo y muchas veces nos sentimos cansados. A veces necesitamos parar para abastecernos y alimentarnos para cumplir compromisos en lugares específicos. Pero toda parada sirve para, de alguna forma, recuperarnos e incorporar aprendizajes. Las pausas sirven para que revisemos el mapa de la vida y nos situemos en el viaje. En esos momentos, también podemos rever los lugares por donde andamos y los agujeros por los que atravesamos, de modo de evitar nuevas caídas. Pero paramos, principalmente, para rescatar partes nuestras que quedan atrapadas en el pasado o para absorber determinadas lecciones. Y, de esa forma, nos vamos fortaleciendo para continuar rumbo al destino final.

Estos lugares en que paramos, donde el alma se estaciona temporariamente para observar determinados aprendizajes y liberarse de la cadena de reacciones generadas por las acciones equivocadas del pasado, son los que llamamos karma. Esta palabra sánscrita significa literalmente “acción”, pero se refiere a una ley cósmica, la ley de causa y efecto (acción y reacción) que determina que todo efecto tiene una causa: todo lo que se manifiesta ahora en nuestras vidas es producto de nuestras acciones del pasado. Para toda acción, existe una reacción. Así, el karma envuelve no solo la acción, sino también la reacción inherente a ella.

 

El karma yoga es el camino de la libertad a través de la acción, es la vía del yoga que conduce a la autorrealización por medio del servicio desinteresado. La acción desinteresada nos libera, porque posibilita que dejemos de producir reacciones y, por lo tanto, que nos liberemos del velo del karma. Pero eso es posible solamente cuando el karma (acción) y el dharma (propósito) están alineados, lo que significa que nuestras acciones se corresponden a lo que de hecho vinimos a hacer aquí. Cuanto más alineadas estén con el propósito mayor, nuestras acciones causarán menos efectos y más conciencia traerán al planeta, porque el propósito del alma individual está directamente ligado con el dharma y el karma colectivos.

* Gentileza Penguin Random House Grupo Editorial

 

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